Globalización, dolor y cuidados al final de la vida. Por Zemilson Bastos

En un mundo globalizado, llama la atención el impacto e influencia del poder en sus diferentes formas en la toma de decisiones que afectan a los individuos como elementos que forman la sociedad.
Es en este escenario donde pueden desarrollarse los riesgos, la autonomía y la dignidad de la persona humana, con reflejo en el manejo del dolor y el cuidado al final de la vida.
En “El nacimiento de la clínica”(1), Foucault destaca las relaciones de poder que representa la medicina, y deconstruye el discurso clásico de la medicina clínica, al pensarlo y situarlo en el nivel de las influencias políticas, económicas y del conocimiento.
Los modelos actuales de prestación de servicios en el cuidado al final de la vida y el manejo del dolor en estos pacientes nos conducen a un terreno resbaladizo e inestable, especialmente a expensas de acciones puntuadas por influencias externas que contaminan sutilmente el modelo asistencial, cultural y legal de diferentes países.
En este aspecto, conviene señalar que lo que se acepta en un determinado entorno social no será necesariamente aceptado en otro. Tengamos en cuenta la propia definición de cuidados paliativos, cuya comprensión no es unánime y repercute negativamente en su efectuación en algunos países, ya que la palabra paliativo se refiere a “algo menos”, “a algo de poca eficacia y temporal, hasta que haya una solución definitiva”, palabra a veces peyorativa en esas culturas.
Factores representados por: 1) sistema monetario, sistema financiero y organizativo; 2) producción y difusión de conocimientos; 3) político y social, tiene una gran influencia en los resultados de la asistencia (2).
Insertar el pensamiento sociológico de Bauman (3) parece oportuno, especialmente en la retórica de la modernidad líquida ¿Pueden coexistir los fundamentos éticos del cuidado en un entorno fuertemente influenciado por contrapartes financieras?
Las personas en curso de cuidados al final de la vida no están exentas de riesgo. Añadan un desafío adicional: el subtratamiento del dolor y la dificultad de comunicación y transmisión de noticias difíciles por parte del médico.
El incipiente debate de la sociedad en torno a las directrices anticipadas de la voluntad y los términos del consentimiento informado, establecen la autonomía del paciente y lo ubican en el centro de toma de decisiones en torno a los cuidados a los que está dispuesto a someterse (2,4).
En este contexto, se insertan elementos fundamentales cuando consideramos el cuidado al final de la vida y el manejo del dolor:
• Evaluación médica objetiva y subjetiva, considerando el dolor total.
• Descripción precisa y honesta del pronóstico.
• Oferta temprana de opciones de tratamiento paliativo cuando se predice un resultado terapéutico deficiente.
• Busque el consenso y repita las discusiones.
• Garantizar la coherencia en el equipo de atención.
• Transparencia y responsabilidad a través de documentación precisa.
• Decisión sostenida y autorización firmada.
• Atención eficaz al paciente y apoyo a su familia.
Estos elementos son interdependientes y secuenciales y están asociados a acciones que deben resultar en la calidad y posicionamiento del paciente como el centro de atención.

Referencias:
1-Foucault, M. (1977). O nascimento da clínica. Rio de Janeiro: Forense Universitária.
2-Vikas Saini, S. G.-A. (2017). Drivers of poor medical care. Lancet , 1-13.
3-Bauman, Z. (2009). Capitalismo parasitário. Rio de Janeiro: Zahar.
4-Adam, E. Être infirmière. Montreal:HRW,1983.

Por Zemilson Bastos Brandão Souza
Coordinador del Postgrado en Dolor y Cuidados Paliativos Instituto D’Or de Investigación y Docencia – Rio de Janeiro -Brasil.

Representante Paliativos Sin Fronteras – Brasil

23 de febrero de 2021.