
La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor insta a implantar un cribado estructurado y a reforzar la colaboración entre AP, Endocrinología y Unidades del Dolor para hacer frente a este reto
Miércoles 12 de noviembre de 2025 – Con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora mañana, 14 de noviembre, la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR) recuerda que la neuropatía relacionada con la diabetes puede afectar hasta a 1 de cada 2 personas con esta patología a lo largo de su vida. Entre ellas, una proporción relevante desarrolla dolor neuropático —una forma de dolor crónico que impacta el sueño, la función y la calidad de vida— y que con frecuencia no se detecta a tiempo en la práctica clínica.
“Hablamos de un problema frecuente y, demasiadas veces, silencioso”, señala el Prof. Dr. Luis Miguel Torres Morera, presidente de SEMDOR. Y agrega que “detectar antes y actuar en equipo marca la diferencia para las personas con diabetes que sufren dolor”.
Los datos que importan
- Neuropatía diabética: estimaciones de vida indican que hasta el 50% de las personas con diabetes desarrollará algún tipo de neuropatía.
- Dolor neuropático diabético: revisiones en población europea sitúan su prevalencia aproximadamente entre 6–34% (en función de criterios y herramientas diagnósticas), con cifras similares (≈13–35%) en síntesis recientes.
- Infradiagnóstico: diversos estudios muestran que más de la mitad de los casos no se identifican en fases tempranas; algunos trabajos en práctica real reportan tasas cercanas al 80% de infradiagnóstico, con variabilidad por entorno.
- Carga para el paciente: en encuestas europeas, ≈79% de quienes padecen dolor neuropático diabético refieren dolor diario moderado-severo, con afectación de sueño, función y actividad laboral.
Qué propone SEMDOR
- Cribado estructurado: SEMDOR propone incorporar un cribado sistemático del dolor neuropático en las revisiones periódicas de las personas con diabetes, tanto en Atención Primaria como en Endocrinología. Herramientas validadas como DN4 pueden utilizarse de forma ágil en la consulta para orientar el diagnóstico y decidir derivaciones tempranas. Integrar el cribado en la rutina asistencial reduce retrasos, evita cronificación evitable y facilita un tratamiento más oportuno y eficaz.
- Coordinación multidisciplinar: El abordaje del dolor neuropático exige rutas asistenciales claras y coordinación efectiva entre Atención Primaria, Endocrinología, Unidades del Dolor, Enfermería, Fisioterapia, Psicología y Farmacia. Esta colaboración asegura continuidad de cuidados, ajuste terapéutico y educación coherente, además de mejorar la adherencia y los resultados clínicos. SEMDOR aboga por circuitos de derivación definidos y tiempos de respuesta conocidos para todos los niveles.
- Formación y educación: Para reducir el infradiagnóstico y los retrasos terapéuticos, es clave una formación específica y continuada de los profesionales en detección, evaluación y manejo del dolor neuropático. En paralelo, la educación en dolor dirigida a pacientes y cuidadores—sobre síntomas, autocuidado y expectativas realistas—mejora la comunicación clínica y favorece decisiones compartidas. Formar e informar son dos pilares de calidad y seguridad.
- Medición y seguimiento: La mejora sostenida requiere medir resultados de forma estructurada: intensidad del dolor, sueño, función y calidad de vida, además de la tolerancia al tratamiento. Un seguimiento periódico permite ajustar fármacos y estrategias no farmacológicas, identificar eventos adversos y valorar el impacto global en la persona. SEMDOR recomienda registrar estos indicadores en la historia clínica para orientar la práctica y facilitar la evaluación de la atención.
“No es solo una cuestión de dolor; es discapacidad evitable y coste social”, asevera el Dr. Torres. Y concluye que “el sistema gana cuando diagnosticamos antes y tratamos mejor”.