SEMDOR y SEDCYDO amplían el alcance de la divulgación sobre dolor orofacial tras su campaña conjunta por el Día Mundial de la Salud Bucodental

La iniciativa conjunta puso el foco en la necesidad de diferenciar el dolor dental de otros cuadros orofaciales, logró presencia en medios sanitarios y dentales y abrió nuevas vías de colaboración entre ambas sociedades para mejorar la formación y la divulgación.

La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR) y la Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial (SEDCYDO) impulsaron en marzo una campaña conjunta con motivo del Día Mundial de la Salud Bucodental con un objetivo muy concreto: ayudar a profesionales y ciudadanía a reconocer que el dolor localizado en la boca o en la cara no siempre procede de un diente y que un diagnóstico impreciso puede retrasar el tratamiento adecuado.

La acción, desarrollada bajo el paraguas de la campaña #YoTratoElDolor de SEMDOR, unió por primera vez en esta iniciativa la perspectiva multidisciplinar del dolor con el conocimiento específico de SEDCYDO sobre trastornos temporomandibulares y dolor orofacial. El mensaje se trasladó mediante contenidos informativos, redes sociales, entrevistas, medios de comunicación y materiales dirigidos a facilitar una identificación más precisa de las señales que deben hacer pensar en un origen muscular, articular o neuropático del dolor.

Un problema clínico que exige mirar más allá del diente

El punto de partida de la campaña fue una situación frecuente en consulta: pacientes que perciben el dolor como dental aunque no exista una caries, una infección o una fractura que lo explique. Los músculos masticatorios, la articulación temporomandibular (ATM), los ligamentos y determinadas estructuras nerviosas pueden producir molestias que el paciente localiza en la zona dentaria. Distinguir correctamente el origen del dolor es fundamental para evitar procedimientos innecesarios, orientar el tratamiento y reducir el riesgo de cronificación.

El Prof. Dr. Luis Miguel Torres Morera, presidente de SEMDOR, puso el acento en la necesidad de una evaluación precisa y una coordinación asistencial adecuada cuando el dolor interfiere en funciones tan básicas como masticar, hablar o dormir. Desde SEDCYDO, su presidente, el Dr. Miguel de Pedro Herráez, incidió en la importancia de que el odontólogo valore no sólo los dientes, sino también las estructuras musculares y articulares de la región orofacial y sepa identificar cuándo es necesario ampliar el diagnóstico o coordinar el caso con otros profesionales.

Entre los mensajes prácticos difundidos durante la campaña se destacó la utilidad de observar cómo cambia el dolor con la función mandibular. Que la molestia aumente al masticar, abrir la boca o hablar; que exista rigidez, limitación de apertura o bloqueos; o que el dolor persista sin una causa dental evidente son datos que justifican una valoración más amplia. La iniciativa buscó trasladar estas claves en un lenguaje comprensible, sin perder el rigor clínico.

Una campaña científica con recorrido en medios y canales digitales

La colaboración entre ambas sociedades no se limitó a una publicación puntual. La campaña se planteó desde el inicio como una acción de comunicación multicanal para conseguir que el mensaje saliera del circuito interno de las sociedades científicas y alcanzara tanto a profesionales como a población general. La información obtuvo presencia en medios sanitarios y dentales como Gaceta Dental, Infosalus, ConSalud e iSanidad, además de ser recogida por otros portales y medios generalistas.

El recorrido digital permitió también ampliar la vida útil de los contenidos. En redes sociales se publicaron piezas específicas bajo el lema #YoTratoElDolor y una de las publicaciones audiovisuales de SEMDOR superó las 17.000 visualizaciones. A ello se sumaron entrevistas y contenidos en medios especializados, entre ellos una conversación con el Dr. Miguel de Pedro centrada en los retos del diagnóstico y tratamiento del dolor orofacial.

Desde SEMDOR, la dirección y coordinación de la campaña de comunicación estuvo a cargo de Ignacio Zurrón, responsable de Comunicación de la Sociedad. Su trabajo comprendió la planificación de la acción, la coordinación del mensaje con los responsables de ambas sociedades, la relación con medios, la propuesta y adaptación de contenidos para los distintos canales y el seguimiento de la difusión. El planteamiento permitió que una iniciativa nacida alrededor de una fecha sanitaria concreta tuviera presencia en prensa, medios digitales y redes y mantuviera una identidad común durante toda la campaña.

La participación de los presidentes de ambas entidades fue otro de los elementos centrales de la acción. La implicación del Prof. Dr. Luis Miguel Torres y del Dr. Miguel de Pedro permitió trasladar el contenido científico con voces reconocibles y reforzar el carácter conjunto de una iniciativa que abordaba un problema situado precisamente en la frontera entre distintas disciplinas.

De la sensibilización a la formación

El interés generado por el dolor orofacial tuvo continuidad más allá del Día Mundial de la Salud Bucodental. En abril, SEMDOR organizó un webinar específico sobre dolor orofacial, con aval científico de SEDCYDO y ALDOTS, dedicado a profundizar en migraña, cefaleas autonómicas trigeminales y neuropatías, entre otros contenidos. La sesión permitió trasladar a un formato formativo algunos de los asuntos que la campaña había ayudado a situar en primer plano.

Esta continuidad refleja uno de los principales valores de la colaboración entre sociedades científicas: una acción de divulgación puede servir como puerta de entrada a contenidos formativos más especializados y, al mismo tiempo, acercar a la ciudadanía conceptos que habitualmente quedan circunscritos al ámbito clínico. En el caso del dolor orofacial, esa conexión es especialmente relevante porque un mejor conocimiento de los síntomas puede contribuir a evitar itinerarios asistenciales innecesarios y facilitar una derivación más adecuada.

La campaña conjunta de SEMDOR y SEDCYDO mostró así que la comunicación científica puede desempeñar un papel práctico cuando se construye alrededor de un mensaje útil, se apoya en especialistas y se adapta a distintos canales. El objetivo no fue únicamente aumentar la visibilidad del dolor orofacial, sino mejorar la comprensión de un problema complejo y recordar que, detrás de un dolor que el paciente identifica como dental, puede existir un mecanismo diferente que requiere otra mirada diagnóstica.

Para ambas sociedades, la experiencia abre además una vía de colaboración en la que divulgación, formación y enfoque multidisciplinar pueden avanzar de forma conjunta. El dolor orofacial seguirá siendo uno de los ámbitos en los que la coordinación entre odontología, medicina del dolor y otras disciplinas resulta esencial para ofrecer respuestas más precisas y mejorar la atención a los pacientes.

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